top of page

¿Por qué el dolor crónico no desaparece aunque el tejido haya sanado?

Cuando el dolor persiste semanas, meses o años después de una lesión — o aparece sin lesión aparente — la explicación más común que reciben los pacientes es: "sus estudios están bien". Lo que esa frase no dice es que el problema puede estar operando en una parte del sistema nervioso que los estudios de imagen y los análisis de laboratorio no miden.

Esa división es el sistema nervioso autónomo (SNA).

Qué regula el sistema nervioso autónomo

El SNA controla las funciones del cuerpo que ocurren sin decisión consciente: frecuencia cardíaca, presión arterial, respiración, digestión, temperatura, respuesta inmune, ciclo de sueño y vigilia, nivel de alerta. No es un sistema pasivo — es activo, predictivo y modifica continuamente el estado interno del cuerpo en función de lo que percibe como amenaza o seguridad.

Tiene dos ramas principales que trabajan en equilibrio dinámico:

  • Sistema simpático: activa al organismo frente al estrés, el peligro o la demanda. Acelera el corazón, contrae los vasos periféricos, inhibe la digestión, prepara el músculo para la acción.

  • Sistema parasimpático: facilita la recuperación, la digestión, el sueño y la reparación tisular. Actúa cuando el organismo percibe suficiente seguridad.


El dolor crónico no es una excepción a este sistema — es parte de él.


Cómo el SNA amplifica el dolor


El dolor no es simplemente la señal que llega de un tejido dañado. Es una construcción del sistema nervioso central a partir de múltiples fuentes de información: señales nociceptivas del tejido, contexto emocional, experiencias previas, estado de alerta del organismo y predicciones sobre el peligro.

Cuando el SNA lleva tiempo en estado de activación sostenida — por estrés crónico, enfermedades que afectan la regulación autonómica, trauma, o condiciones como disautonomía o EDS — ocurren dos fenómenos que explican por qué el dolor persiste:

1. Sensibilización central

El sistema nervioso central baja su umbral de activación. Estímulos que antes eran neutros (presión leve, temperatura moderada, movimiento normal) empiezan a interpretarse como amenaza. El resultado es lo que se llama alodinia (dolor ante estímulos que no deberían producirlo) e hiperalgesia (dolor desproporcionado ante estímulos menores).

Esto no es imaginación ni exageración. Es un cambio funcional documentado en el procesamiento del dolor que ocurre a nivel de la médula espinal y el cerebro.

2. Carga alostática acumulada

El término carga alostática describe el desgaste que acumula el organismo cuando los sistemas de regulación del estrés se activan de forma prolongada o repetida. A mayor carga alostática, menor capacidad del sistema nervioso para modular el dolor de forma efectiva, menor variabilidad de la frecuencia cardíaca (un indicador de flexibilidad autonómica), y mayor tendencia a mantener el estado de alarma aunque el estímulo original haya desaparecido.

Lo que esto significa en la práctica

Una persona con dolor crónico que no responde a tratamientos convencionales no necesariamente tiene tejido dañado que haya pasado desapercibido. Lo más probable es que su sistema de modulación del dolor esté funcionando en modo de sobreprotección.

Algunos signos que sugieren una participación autonómica significativa en el dolor:

  • El dolor cambia con el estado emocional, el estrés o la calidad del sueño

  • Empeora con el movimiento aunque no haya lesión activa

  • Se acompaña de síntomas como fatiga, intolerancia al esfuerzo, mareo postural, alteraciones digestivas o dificultad para regular la temperatura

  • Mejora temporalmente y luego regresa sin causa clara

  • Los resultados de imagen no explican la intensidad de los síntomas

Estas no son señales de que "el problema es psicológico". Son señales de que el sistema nervioso autónomo está participando activamente en el cuadro clínico y debe evaluarse como tal.

Por qué el movimiento puede doler más antes de mejorar

Uno de los malentendidos más frecuentes en el manejo del dolor crónico es tratar el movimiento como si el sistema nervioso no existiera. Empujar más, aguantar más, ignorar las señales del cuerpo puede, en presencia de sensibilización central, agravar la respuesta de alarma en lugar de reducirla.

El movimiento es una herramienta terapéutica poderosa — pero su efecto depende del estado del sistema nervioso en el momento en que se aplica. Un sistema nervioso en estado de hiperactivación simpática sostenida necesita primero condiciones de seguridad para que el movimiento sea integrado como algo reparador y no como otro estresor.

Esto no significa no moverse. Significa que el tipo, la dosis y el contexto del movimiento importan tanto como el movimiento en sí.

Qué puede modificar la regulación autonómica

La investigación actual sobre dolor crónico y disfunción autonómica apunta a intervenciones que actúan sobre el estado del sistema nervioso, no solo sobre el tejido:

  • Trabajo somático graduado: exposición controlada al movimiento dentro de la ventana de tolerancia del sistema nervioso

  • Regulación del sueño y la actividad: ritmos predecibles reducen la carga alostática

  • Técnicas de regulación respiratoria: la respiración lenta y controlada activa el sistema parasimpático de forma directa a través del nervio vago

  • Reducción de amenaza percibida: la comprensión del mecanismo del dolor (lo que se llama educación en neurociencia del dolor) reduce el estado de alarma y, con ello, la intensidad del dolor

Ninguna de estas intervenciones reemplaza el diagnóstico preciso ni el tratamiento de causas estructurales cuando existen. Son herramientas que trabajan en la rama autonómica del problema.

Una nota sobre el diagnóstico

Las condiciones que afectan el SNA — disautonomía, síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS), hiperlaxitud articular generalizada, Ehlers-Danlos síndrome hipermóvil — son frecuentemente subdiagnosticadas o diagnosticadas tarde, en parte porque sus síntomas son variables y los estudios convencionales no las detectan de forma directa.

Si el dolor crónico se acompaña de síntomas autonómicos (mareo al ponerse de pie, intolerancia al calor, fatiga desproporcionada, palpitaciones sin cardiopatía), vale la pena explorar esta vía con un profesional con formación específica en regulación autonómica.


Las referencias científicas que sustentan este texto incluyen trabajo de Lorimer Moseley y David Butler sobre neurociencia del dolor, los modelos de carga alostática de McEwen y Stellar, y de Stephen Porges sobre la teoría polivagal (aunque éste ultimo no está fundamentado por la ciencia, su teoría es aplicable al factor psicologico de la alerta).

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


Condesa. CDMX

©2021 by Mariana Sánchez Salas. Proudly created with Wix.com

bottom of page